martes, 28 de diciembre de 2010

Tristeza

(…)
Hubiese querido deshacerme en lágrimas, pero no podía llorar. Era demasiado mayor para hacerlo, había tenido demasiadas experiencias en mi vida. En este mundo existe un tipo de tristeza que no te permite verter lágrimas. Es una de esas cosas que no puedes explicar a nadie y, aunque pudieras, nadie te comprendería. Y esa tristeza, sin cambiar de forma, va acumulándose en silencio en tu corazón como la nieve durante una noche sin viento.

Cuando era más joven, había intentado alguna vez traducirla en palabras. Pero por más que me había esforzado en buscar las palabras adecuadas, no había conseguido comunicársela a nadie, ni siquiera a mí mismo, y había dejado de intentarlo. De modo que había bloqueado las palabras, había bloqueado mi corazón. La tristeza, cuando es tan profunda, ni siquiera permite metamorfosearse en lágrimas.

Me apetecía fumarme un cigarrillo, pero no quedaba ninguno en la cajetilla. En mis bolsillos sólo había cerillas. Y sólo me quedaban tres. Las fui prendiendo y arrojando al suelo, una después de otra.
(…)

Fragmento
El fin del mundo y un despiadado país de maravillas
Haruki Murakami




2 comentarios:

  1. gran fragmento... en muchas oportunidades he pensado lo mismo, pero al moemtnode querer escribirlo no tengo palabras..

    que tengas un gran
    2011

    ResponderEliminar
  2. A los sentimientos tan profundos como la tristeza o felicidad y extremos en ciertos puntos onda extraordinarios es muy dificil definirlos,quizas no imposible pero nos gana sentir ese sentimiento.
    Siempre que llovio paro,nada es para siempre ni menos el dolor,lo dulce no es tan dulce sin lo amargo.
    Saludos!.

    ResponderEliminar

"No me parece que la luciérnaga extraiga mayor suficiencia del hecho incontrovertible de que es una de las maravillas más fenomenales de este circo, y sin embargo basta suponerle una conciencia para comprender que cada vez que se le encandila la barriguita el bicho de luz debe sentir como una cosquilla de privilegio."

J. Cortázar